El Evangelio Falso en el Entretenimiento

 

Uno de los mayores engaños del enemigo es el de presentar un evangelio falso a las masas al mismo tiempo que hace que se complazcan en diversas formas de contenido producido por la industria del entretenimiento. Ya sea en programas de TV, películas o publicidad, el enemigo ha encontrado una manera de tomar el verdadero evangelio, pervertirlo, y presentarlo como una falsa doctrina, sin que los espectadores siquiera se den cuenta de lo que está siendo acumulado en sus mentes. Jesús dijo, en Mateo 5:29: “Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al Gehenna (RVA).” Las cosas que contemplamos, miramos y vemos, tienen el poder de cambiar la esencia de quienes somos. Cuando vemos programas de TV y películas que no son de Dios, sino que tienen influencias malvadas, nos vamos convirtiendo en esas influencias que vemos. Este cambio usualmente se da sin que nos demos cuenta que está sucediendo. Por esto es que el Señor Jesús nos dice que echemos nuestro ojo de nosotros o que nos deshagamos de las cosas que vemos que no están glorificando a Dios ni acercándonos a Él.

Cada persona que ha vivido sobre esta tierra, y que vive hoy, supo y sabe, en el fondo de su ser, que Dios existe, ya que Él le ha dado a cada uno una medida de fe – sea que nos demos cuenta o no: “Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de la fe que Dios repartió á cada uno. (Romanos 12:3, RVA).” Hay un anhelo de llenar el vacío de nuestros corazones, y queremos llenarlo con Cristo, a sabiendas o no. Puede que una persona no tenga una relación con Cristo en este momento, pero entienden que hay un vacío en su corazón y desea llenarlo. Como hay una medida de fe en cada uno de nosotros, todos deseamos escuchar el mensaje del evangelio – incluso si no somos conscientes de ello. Después de todo, Cristo está en, y es la misma esencia de, el evangelio. Debemos primero escuchar el mensaje del evangelio para entonces aprender de Jesucristo y dejarlo entrar, para que sea nuestro Señor y Salvador, de este modo el vacío en nuestros corazones es lleno. El enemigo entiende también este concepto y, sabiendo que no puede presentar el mensaje del evangelio verdadero para llenar los vacíos en los corazones de las personas para cautivarlos (no sea que, sin querer, los cautive para Cristo), toma el evangelio verdadero, la verdadera doctrina, y la pervierte y la tuerce mezclando verdades con mentiras, hasta el punto que solo tiene una semejanza sutil con el verdadero evangelio. Procediendo así, el enemigo llena falsamente el vacío en los corazones de las personas – haciendo que se sientan satisfechos, aun así, no es el verdadero evangelio, de modo que nadie se sentirá verdaderamente lleno. Prueba de esto se ve en la excitación cuando está a punto de ser transmitido un capítulo nuevo de la serie favorita de TV de alguien, o cuando la película favorita de alguien está pronta a ser estrenada, entonces se sientan a ver y, en ese momento, se sienten felices, satisfechos y llenos; pero poco tiempo después termina el espectáculo, la película se acaba, y el vacío regresa hasta que ese próximo episodio o la próxima película son estrenados. El ciclo se repite, y el espectador está ahora atascado en un falso sentido de salvación.

Para un no creyente en Cristo, puede parecer que ser presentado con algo falso no lo afecta, si para empezar nunca supo lo que era verdadero. Sin embargo, esto está lejos de ser cierto. Mientras más tiempo pase un no creyente viendo e involucrándose con programas de TV y películas seculares que presenten falsas doctrinas sigilosamente, más se acercan a la naturaleza del enemigo, y más se alejan de la naturaleza de Dios. Cuando esto sucede, se vuelve difícil ser salvo para este tipo de individuo, aunque, por supuesto, no imposible. Es difícil porque estos individuos se alejan más de querer tener una relación con Dios o lo que sea que sea correcto. Después de todo, están continuamente llenando sus mentes con medios que muestran a la gente haciendo y diciendo cosas que son falsificaciones de lo que Dios le dice a Su gente que debería hacer y decir. Este tipo de medios impíos también tienen como objetivo mostrar que está bien hacer cosas que no son correctas, que lo malo es bueno, y que usted puede vivir cualquier estilo de vida que quiera y nadie puede decirle lo contrario. Por tanto, los medios y las celebridades en los programas se convierten en nuestra influencia, por lo que la gente los imita – pero en realidad están imitando al mismo enemigo y asimilando su propio carácter. Hay muchos ejemplos en la Biblia de naciones rivales de Israel, que no conocían a Dios o no querían conocerlo, que vivían sus vidas enteras en adoración falsa/pagana, lo cual los dirigía a la destrucción total. Incluso en los días de Noé, los corazones de la gente estaban continuamente dispuestos al mal, y esto nunca hubiera acabado. Dios tuvo que destruirlos, de lo contrario se hubieran autodestruido de una manera más prolongada, y es por esto también que Dios hizo que Israel destruyera a las naciones rivales, cuyos corazones también estaban dispuestos continuamente al mal.

Otro modo en el que los medios que retratan un evangelio y unas doctrinas falsas afectan a los individuos que ven estas cosas, es a través del sistema límbico. El sistema límbico fue diseñado por Dios, y es completamente normal tenerlo, pero puede ser saboteado. Cualquier tipo de medio que se mueva de manera acelerada, que tenga muchos estímulos, o que esté cargado de acción o lo que sea que estimule los sentidos, suprime el lóbulo frontal y activa totalmente el sistema límbico. Este tipo de medio actúa como el interruptor cuando apaga el lóbulo frontal, donde se almacenan cosas como el razonamiento, el entendimiento, el procesamiento y la espiritualidad, y enciende el sistema límbico, donde se almacenan cosas como el miedo, el enfado y la tristeza. Aunque es normal sentir algunas de las emociones que surgen del sistema límbico (por ejemplo, usted se puede sentir enojado cuando ve que se cometen injusticias), no es normal sentir estas cosas la mayoría de las veces. Sin embargo, cuando vemos entretenimiento tipo teatro de movimientos rápidos, el sistema límbico es activado mientras que el lóbulo frontal es suprimido, volviéndonos incapaces de razonar lógicamente o de procesar lo que sea que estamos viendo. Así, el contenido penetra directamente a cada fibra de nuestro ser en un estado aumentado. Después de un tiempo de ver constantemente este material, nuestro sistema límbico permanece siempre activo y nuestro lóbulo frontal está desactivado casi siempre. Como nuestra espiritualidad se alberga en el lóbulo frontal, si éste está inactivo, no tendremos el deseo de saber cosas espirituales de Dios, sino que tendremos la naturaleza del enemigo continuamente, la cual deriva de un sistema límbico siempre activo y aumentado.

No es diferente si una persona es cristiana y luego decide participar de contenido que presenta un falso evangelio. Para estos individuos, el Espíritu Santo puede decirles al corazón que lo que ven no es de Dios y que deberían alejarse de eso, no sea que caigan. No obstante, apartarse todo el tiempo de la voz del Espíritu Santo conducirá al cristiano a la misma trampa que al no creyente, con una pequeña diferencia. Cuando Judá se alejó de Dios y fue en pos de dioses falsos y adoración a ídolos, ellos se echaban para atrás rápidamente, y ante cualquier mensaje de regreso y arrepentimiento de los profetas, ellos se rehusaban y continuaban adorando falsos dioses. Estas son personas de las que podríamos decir “debieron saberlo”, pero sabiéndolo, terminando siendo peores que los del mundo. Encontramos un relato de esto en Gálatas, cuando Pablo le dice a la iglesia de Galacia: Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó á la gracia de Cristo, á otro evangelio: No que hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. (Gálatas 1:6 – 8, RVA).” Los gálatas conocían la verdad después de escucharla de Pablo cuando él les predicó, pero cuando otros vinieron y pervirtieron esa verdad, la tomaron y huyeron con ella y fueron disuadidos bien rápido a otro evangelio – el cual Pablo correctamente menciona que no es un evangelio diferente, porque solo hay uno, sino que estos maestros falsos estaban pervirtiendo el verdadero evangelio, y es lo que el enemigo hace aún hoy día a través de la industria del entretenimiento.

Referencia:

Ritsema, S. (Director, 2013). Media on the Brain [Película]

Autor Verdadero e Inspirado por: Dios el Creador

Escrito por: Errone Kemp

Traducido por: Diego Rivera

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